cádiz

Cádiz , el mar como frontera

El tren llegó puntual a la estación tras recorrer el Istmo que separa la isla de Cádiz de San Fernando, la isla donde nació Camarón. Es maravillosa la llegada a la ciudad viendo a ambos lados del tren el mar y a lo lejos el nuevo puente, que parece imitar a  dos veleros de enormes velas.

Tras salir y caminar unos metros me encuentro con el puerto. Allí,cruceros de hasta ocho pisos están atracados mientras los turistas recorren la ciudad. También hay catamaranes que conectan la capital con otras ciudades de la provincia como el Puerto de Santa María o  Rota. El sol brilla en un cielo azul puro en torno al mediodía del sábado. ¿que podré visitar, comer o disfrutar?

Me dirijo hacia el casco histórico de la ciudad. Lo primero que me encuentro tras cruzar el edificio de la antigua tabacalera es la plaza de San Juan de Dios. Una fuente moderna te da la bienvenida. Al fondo de la explanada se encuentra el ayuntamiento; un edificio majestuoso comenzado a finales del siglo XVIII y de estilo neoclásico que refleja la grandeza que tuvo la ciudad desde el siglo XV hasta el siglo XIX. Junto al ayuntamiento se encuentra la Iglesia, que recibe el mismo nombre que la plaza. Ambos edificios están conectados misteriosamente por un pasadizo.

Continúo mi camino por la calle Pelota, donde me cruzo con unos veinte pitufos y pitufinas ataviados con sus prendas blancas y cantando. Papá pitufo los guía. Al final, tras ver un montón de tiendas de regalos y dulces , me encuentro con otro espectáculo arquitectónico, la Catedral “nueva”. Ésta es bicolor. Construida con ladrillos ocres hasta la mitad y blancos hasta la parte alta. La bordeo y llegó a la avenida Campo del Sur con unas impresionantes vistas al mar. Detrás de mi queda la catedral, a la izquierda la expansión de la ciudad desde Puerta Tierra y a la derecha unas coloridas casas que recuerdan a La Habana.

Es la hora de comer y decido degustar los “pescaitos fritos”. Elijo tortillitas de camarones, cazón en adobo y puntillitas entre una larga lista. Para el postre decido desplazarme al Café Royalty con una decoración que te transporta al comienzo del siglo XX y donde ofrecen una inmensa cantidad de tartas.

Tras descansar un poco, es hora de caminar ¿No? Decido recorrer la playa de La Victoria donde me encuentro a Alicia, la del país de las maravillas, junto al sombrerero loco y el resto sentados en la arena. Después me doy media vuelta para conocer otra de las playas, La Caleta. Allí se encuentra el club marítimo. En sus aguas reposan innumerables barquitas de pesca. Es un lugar maravilloso para ver las puestas de sol.

Cerca de allí está el castillo de San Sebastián custodiado por una fortaleza, al cual se llega por un camino rodeado por agua y rompeolas ya que se sitúa sobre un islote.

Paseo hasta el castillo/fortaleza

Tras descansar unas horas en el hotel y caída la noche, voy al barrio del Pópulo , que ha sido rehabilitado; conservando muchos de sus elementos antiguos como las cloacas romanas de hace 2000 años. Si recorres dichas calles estrechas encontrarás  muchos bares y terrazas pintorescas adornadas con velas o farolillos. Algunos poseen mantas finas por si refresca. Decido tomarme unos mojitos . Allí, sus  alegres gentes, te hacen sentir como en casa ya que muchos no dudan en entablar conversación.

Ya, de madrugada, decido retirarme a descansar. Pasando por sus calles iluminadas me cruzo con unos zombis , catrinas y muchos más personajes. Es lo que tiene el sábado de Carnaval en Cádiz.

“Lo más impresionante de la ciudad es su cielo, que se asemeja a una acuarela en movimiento durante el día, cambiando de rosa a un azul jamás visto para acabar firmando la obra con amarillos y naranjas que nunca se olvidan”- Luis Sigvel.

Muchas cosas han quedado por contar de Cádiz, por lo que otra visita haré sin dudar.

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Article by Luis Sigvel

Ambientólogo, amante de la naturaleza (en especial de las plantas). También me encantan las series y ...¡¡viajar!!

This Article Has 7 Comments
  1. Amanda dice:

    Nuestro próximo destino!!! Sin dudas dan ganas de experimentar en carne propia esa maravillosa ciudad

  2. Pedro dice:

    Por motivos de trabajo, pasé unas semanas viviendo en la ciudad de Cádiz. Luis, tienes razón, sus atardeceres son tal y como los describes pero, además, los gaditanos son gente maravillosa. Recomiendo una visita.

  3. Lourdes dice:

    Me ha encantado el post! Evidentemente cuando alguien escribe sobre mi ciudad natal no puedo evitar emocionarme! Me gusta poder conocer lo que Cadiz es capaz de transmitir y hacer sentir a las personas que deciden visitar la misma. Gracias por este articulo, me habéis sacado una sonrisa 🙂 A seguir viajando chic@s!

    • Luis Sigvel dice:

      Hola Lourdes! por eso te recomendé este post. A mi me gusta también ver que siente la gente al visitar una ciudad sea bueno o malo (que también hay que mejorar siempre jeje). Yo soy de Zaragoza así que si tienes post o algún día lo tienes lo leeré con gusto! saludos

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